miércoles, 18 de diciembre de 2013








Yo comparto tristes días
con una pequeña hacienda
cercada,breve y desierta,
de nombre casi olvidado,
donde unos naranjos chicos
de destartalada sombra
declaran la desterrada
tierra que ahora resido.
Por paredes solo tengo
lo que mi vista comprende,
el cielo y distantes sierras
y vagabundos pinares
que adornan unas cercanas
solas montañas hermanas,
donde persiguen el alba
acomodadas casitas
de veraneo que estan
casi a punto de enviudar.
A mi izquierda yo me encuentro
un moribundo parral
de uvas maltrechas que llora,
grita,muere de soledad,
y ya oigo yo recitar
a los tordos y los mirlos
canciones de funeral.

domingo, 29 de julio de 2012





























Una vez hubo un perrito                
Que andaba solo las calles,          
Se encontraba tan solito                   
Que muy poquito a poquito              
Se iba comiendo sus ayes.                 

Allí estaba aquel canino,                 
Esperando que llegara                      
Por otro o cualquier camino,           
El amable peregrino                         
Que un buen día le ayudara.            

Aquel amable, buen hombre,            
Le hubo dicho, prometido,               
Que hasta le pondría nombre,          
Juntos harían renombre                   
Por la vida sin sentido.                    

Pero un día de muy buen sol,           
Junto al lado del sendero                
Se le apareció un caracol,                 
Con su cáscara de charol,                 
Igual que los del tendero.                

Y como si fuera un sueño
Dijo que era su ángel guardián,
Que su gran amigo y dueño
Dejaba monte aguileño
Para en mar ser capitán.

Y allí quedó lamentado
El pobre desahuciado can,
Que se quedó sentenciado
Allá donde las almas van,
Que volviera aquel bacán.

De ser aquel perro pobre
Quedó así también sin amo,
Y de una vida salubre
Futura, pasó a salobre
Como rosa a cebar ramo.

No fiarse de las promesas
Que a buen recaudo te ponen,
Nunca se sabe si esas
A aspirantes a princesas
Son las que a veces proponen.

 
















En noches de agosto cabalgando va litoral,
Dejando todo a sotavento estelas en la mar,
De nombre libertad navegando va toda mar,
Un barquito de plata y nogal de sangre real,
Catamarán que vistiendo luces la noche vas,
Cántame una canción de piratas por altamar,
De aquellas que enamoren las tardes el corazón,
Aquellas que a la luz de luna me hagan llorar.

domingo, 17 de junio de 2012








A sotavento va y vuela                   Circula por las marismas
Aquel infante navío                        La luz de la luna su alma,
Cuyo nombre carabela                   Cantando sirenas mismas
Va al oleaje bravío.                         Canciones de paz y calma.

De noche parece estrella                 Cantan a la embarcación
Iluminado de plata                          Que la belleza no rige
Por la proa de su estela,                  El que otrora era galeón,
Meciendo el mar su bravata.          Que va fantasma su efigie.

Oro parecen sus velas                     A sotavento va y vuela
Cuando las acaricia el sol,              Aquel infante navío
Diamantes y rubias perlas              Cuyo nombre carabela
Brillan su asta a tornasol.               Va al oleaje bravío.

De entre todos los confines             Perdió hermosura el velero
Es ella la más hermosa,                   Sucumbida su madera
Tanto o más que los delfines,         Al tormentoso aguacero
Más o tanto que una rosa.               Por fanfarria marinera.

                               Conquistadora de tierras
                               Ansiaba riqueza y poder,
                               Era victoria de guerras
                               Y la historia hizo crecer.
                                                                                                        
A sotavento va y vuela                    Y es así, de ésta manera
Aquel infante navío                      Es que al que mucho consume
Cuyo nombre carabela                    Se le muere en primavera
Va al oleaje bravío.                          La guapura que presume.

Sin temer a las tormentas              A sotavento va y vuela
Navega los horizontes,                   Aquel infante navío
Sin temer a las afrentas                 Cuyo nombre carabela
               Marinas y polizontes.                     Va al oleaje bravío.