miércoles, 25 de enero de 2012

¡AH MI PASTORA!






























Curan labios en silencio mis heridas
Mientras se agitan las ramas de los olmos
Y de los chopos sus copas desmedidas,
Sobrevolando van gaviotas los tolmos.

Ah mi pastora, ¡devuélveme al rebaño!
Seducido y herido fui en amor,
Vuelvo ahora apuñalado por el daño
A golpe de trote vengo a tu clamor.

¿Acaso prefieres soterrarme el alma?
¿No ves que aquellos adustos, locos besos
Acabaron venciéndome toda calma
E hicieron todos mis sentimientos presos?

Sí, cerca la noche me curan tus labios,
Entre olmos y chopos, dos enamorados
Entre besos de querer que nazcan sabios,
Caricias, mimos que pacen desbordados.

Ah pastora la mañana nos asoma
Por la rendija de ésta fría ventana
Mezclándose entre el rocío nuestro aroma
Condenando tu figura alcañizana.