miércoles, 29 de febrero de 2012

LA TENTACIÓN





















Una tarde de asentada primavera,
Daba mi mirada una batida larga
Por la alameda de un río, ya muy cerca
De una basilisca dehesa rendía
Los vientos junto aquel hollado camino
Frecuentado por versos, anochecía
Y el cañizal, bonancible, acusaba
Cansancio y la vista a mí se me perdía
Por aquel rancio guijarral que bebía
La orilla su pobreza, ya la corriente
Bajaba bandera y relente moría
Y yo me desfallecía viendo como
Una niña a la luz de luna desnuda
Nadaba entre las cañas y sonreía.

¡Ay Dios!, que nocturna sirena, y como
Me besaban la mirada aquellos pechos
Retozando derechos por la agua clara,
Cuyos pezones parecían islotes
En todo aquel océano de lujuria
Que provocaban mis labios, ah que labios
Aquellos labios de plena temporada,
Y que ojos aquellos ojos que lucían
La noche como dos puntitos de plata.

Con que gracia y soltura se andaba aquella
Criatura la desnudez por las delgadas
Aguas, nadando la melena su piel
En sombra, chiquilla, como brilla, besa
Tu resplandor que a mi llega tornado amor,
Ah lozana, si supieras que mis cinco
Sentidos tu enamoras, la tentación
Que tú eres para la vista, siendo toda
La atención mía para tus movimientos
De reina, ay, yo desfallecía viendo
Como la niña que a la luz de la luna
Desnuda nadaba entre las cañas y a mí,
Solo a mí me sonreía y divertía.