jueves, 2 de febrero de 2017

LA CASA DE LAS MUÑECAS ROTAS



















Como cada noche de luna yo arrimo
Mi persona a un mismo lugar, a la casa
De las muñecas rotas, donde la anónima
Gente se mira y llora sola en soledad,
Donde espera paciente quien aguanta mis
Derrumbes emocionales, donde seres
De desconocido nombre, de mirada
Triste y cuerpo vacío, abrevan entre
Copas de oro líquidos envenenados.

Copas absortas que se vacían entre
Huecos pensamientos de mujer, que desde
La barra sola cruza sus ojos breve
E intensamente con los míos, (aquella
Figura marchita que me recordaba
Al otoño), suplicándome por una
Rápida noche de amor, y yo, un ánima
Oscura y nocturna, la contesto dándole
La espalda a su inútil plegaria, allá
Donde las almas se olvidan de sus cuerpos.

Mis recuerdos vagan ebrios de añoranza,
Y ríos de vino ocultan su pasado
Donde el tiempo pasa y nadie los reclama,
Allá en la casa de las muñecas rotas,
A aquel barman yo le pido que desborde
Mi regazada copa en la que alguna vez,
Quizá, posara sus labios el amor

De mi vida y al que yo nunca encontré.