ESTE BLOG SOLO PRETENDE SER UN BORRADOR,UNA LIBRETA DE APUNTES

viernes, 4 de mayo de 2018

A las orillas del mar












Las aguas se mecían
con todos mis susurros
de los sueños baturros
que en el fondo se hundían

Como las caracolas
que quedaron vacías
quedan miradas mías
que mueren con las olas.

Las conchas en la arena
voy yo dejando atrás
lágrimas que poco más
son granos de mi pena.

A las orillas del mar,
allí dejé los versos
que me fueron adversos
cuando te vi marchar.

Botella amarga y vieja
de mi alma compañera
lo que yo por ti diera,
amor que ya me deja.

Adiós amor tan mío
tú me diste lloreras
antes de que te fueras
desbordando mi vacío.

jueves, 3 de mayo de 2018

Ay luna, luna lunita












La luna está engalanada
ya la vienen a visitar,
es cada noche estrellada
que le cuentan su pesar.

Ay luna, luna lunita
¿podré un día enamorarla?
ay, ojalá Dios permita
tocarla, poder besarla.
Bonita como la aurora
es mi preciosa Adelina,
tan gentil y encantadora,
es tan dulce, tan divina.
Ay luna, luna lunita
si tuviera una mirada
del corazón su miguita,
ser ella mi enamorada.
Mucho temo no pueda ser,
si ella es hija de monarcas
y yo solo un mercader
con la pobreza en mis arcas.
Empieza la luna a hablar;
ay chico, chico bonito,
tratándolo de consolar,
del amor hay nada escrito.

domingo, 29 de abril de 2018

Con la luz apagada

















Al abrir la llave del agua manó una canción,
al encender la luz escuché tu bonita voz,
y sentí tu presencia al quitarme el albornoz
pero yo no te vi al entrar en la habitación.

Al acostarme yo me inundé de inquietos sueños,
en ellos habitabas tú, mi garganta bella,
y cuando corté los hilos de una hermosa estrella
calló la música en aquellos cielos pequeños.

Y por todos los medios intentaba pegarla
pero no se aguantaba, al poco que caía
yo me disgustaba porque no lo conseguía
y por la fuerza fue mía esa noche al callarla.

Al despertarme vi que no estabas, tú te fuiste
con la luz apagada, todavía apagada
continúa con mi oscura mañana enfadada
pues en ella, fue que la estrella y su luz perdiste.

miércoles, 18 de abril de 2018

Ve chiquita tu ventana








Asómate, ve chiquita tu ventana
que ya llegaron cantores los gorriones,
saludando al día van los abejones,
mira y contempla ecuánime la mañana
saltando de alegría con la semana.

Suena el albedrío chillón de avellanas
que al llano echan las azacanas ardillas,
ya vence la fiesta en tracas artificias
sumándose manos de artes y pericias
tatuando ancianas calles las albardillas.

Que a lomos de carretas llegan las palmas,
vino, cante, guitarras, en siete aguas
cien gitanos al viento giran enaguas
de cien gitanas agarrando sus talmas,
asómate, ve chiquita tu ventana.

A trote va una roja yegua albazana
llevando la novia, fiesta y alabanzas
que las longevas bendicen, la alborada
con la mirada zarca y enamorada
reitera uniones en sus otras andanzas.

Ay capitán











Ay capitán, al cantar
en la noche serenatas
cántame una de piratas
y que acobarden a la mar,
a las tardes el corazón,
las que a la luz de la luna
yo llore como ninguna
y me hagan perder la razón,
ay capitán, tus cantares
de amor me traigan los mares.

Eres tú (Acróstico)














Eres tú mi hija, amiga y compañera
y no sabes lo mucho que yo te quiero,
recuerdos aún tengo de tu vez primera
esa en la que besé tu rostro el primero,
nunca te olvides de quererme si yo muero.

Puede que tu tiempo aleje nuestras vidas
ésa ausencia de ambos por la circunstancia
recuerdos y risas en las despedidas
entre lágrimas por aquella distancia
zambulle tu destino en crecida infancia.

Reina mía tu eres y siempre serás
omnipresente en éste nuestro presente
donde yo no olvidaré nunca jamás
regalos que tú me diste abiertamente,
ilusión tuve al nacer tu primer diente
ganas que tuve de verte crecer fuerte
unos enormes deseos de quererte
entre mis brazos sostenerte y amarte,
zafiro mío, bandera y estandarte.

¿Te acuerdas?












¿Te acuerdas tú de aquel breve instante
en el que los dos nos conocimos
el querer lo tuvimos delante
y el enamorar lo decidimos,

cuando nos mirábamos sin vernos
como sin tenernos nos tuvimos
la mirada quiso conocernos
y al mirarnos ya nos conocimos?

Acompañados de nuestra lumbre
anduvimos por las calles viejas
y cuando llegamos a la cumbre
perdí tus besos bajo las tejas.

Al tenernos las piernas a oscuras
quisimos encontrar nuestros besos
al buscarlos hicimos locuras
y tuvimos instantes traviesos.

Y como nuestras bocas casaron
y lucharon por su territorio
y se buscaron y se encontraron
llegando juntas al dormitorio.

Una vez hubo un perrito








Una vez hubo un perrito
que andaba solo las calles
se encontraba tan solito
que muy poquito a poquito
se iba comiendo sus ayes.

Como estaba de solito
ni amigos ni compañeros
un día vino un viejito
que quiso ser su amiguito
con sus cariños primeros.

Pero fue un nublado día
que se mantuvo esperando
por la calle oscurecía
su amigo no aparecía
y él de frío tiritando.

Allí estaba aquel canino
esperando que llegara
por otro o cualquier camino
el amable peregrino
que un buen día le ayudara.

El tan amable buen hombre
le hubo dicho y prometido
que hasta le pondría nombre
juntos harían renombre
tendrían vida y sentido.

Un día un lobo en un sueño
dijo que era su ángel guardián,
que su gran amigo y dueño
dejaba hogar aguileño
que al cielo iba capitán.

Y allí quedó lamentado
el pobre ilusionado can,
que se le quedó esperando
de donde las almas van,
que volviera aquel bacán.

De ser aquel perro pobre
quedó así también sin amo,
y de una vida salubre
futura, pasó a salobre
como rosa a cebar ramo.

El levantino











Hubo una vez un levantino
rendido por una doncella
por cuyo corazón marino
paseaba el amor por ella.

Y cada mañana dejaba
verse cuando el alba nacía
y por su ventana pasaba
con los andares que tenía.

Tanto que quería y amaba
el levantino aquella dama
que todas las noches soñaba
con ser el amante en su cama.

Como dejaba su angelita
ser hambre de sus madrugadas
con la ropa tan ligerita
y las nalgas tan apretadas.

Más en una cierta ocasión
aun cerradas vio las ventanas
y le dio vuelcos el corazón
al verse solo en las mañanas.

Aquellas cortinas dejaron
de ser valientes de alegría
cuando nunca más pasearon
los andares que ella tenía.

Las campanas tradicionales
llamando al entierro sonaron
lloraba él por sus ventanales
las cortinas se los llevaron.

Mis tres amores









Señor te pido que mis tres amores
cuides como del cielo y las estrellas
pues son mi vida y me muero sin ellas
igual que mueren sin agua las flores.

Tres rosas hay en mi amado jardín
a las que doy tres gracias por existir,
una mi madre por dejarme latir,
otras mi mujer e hija, mi rondín.

A ti madre te quiero más que aquel
que me tuvo en alto nada más nacer,
de él mala leche de usted la dulce miel,

por eso tengo tres flores en mi haber,
usted madre y los recuerdos de su piel,
y en casa, mi hogar, la hija y el querer.

Plateado rocín










Tú que sueñas volar plateado rocín,
al viento vuelas tu crin mecida en garbo
y soltura en reconocida figura,
galope de festín la herradura junto
al confín de tu bravura caballera,
libertad verdadera que tú alardeas
al son sin montura por entre los montes,
al trote sin son de aquellas mil llanuras.
Y van equino tus aprontes por cielos
y horizontes que templan tuya templanza
por caminos que relinchan lontananza,
buscando tibia luna tu raza plata.

domingo, 8 de abril de 2018

Niña de colores


















Hay una chiquita para mi muy especial,

se pasa los días bordando en su hogar

en una mano el hilo y en la otra un dedal,

en sus dos ojitos reflejos del mar.



Con laboriosa manera hilvana ella

la tela entre su regazo adolescente,

cuando la noche sale brilla una estrella

que alumbra sus labores, besa su frente.



¿Para quien tejes tú niña de colores?

¿para quien tanto afán y tanta paciencia?

con que esmero bordas en la tela flores

que semejan la vida en su pura esencia.



Pues mire usted, le hago al sol una corbata

y un verde jersey a la pálida luna,

para ambos he tejido una blanca bata

con rosas y claveles en cada una.



También para las nubes haré un gorrito,

un cojín para sus gotitas de lluvia,

y si me sobra tiempo en un momentito

para la tierra hilaré una alfombra rubia.

Empieza la marcha















Empieza la marcha de tambor y de corneta
y al rocío mi uniforme amanece militar,
sigue sin apartar aquel soldado el mirar
de mi andar por frío acorralado en la caseta.

Saluda anclada al suelo mi ostentosa figura
pegando a la sien mi diestra mano capitana,
así acostumbrada a tal acto noche y mañana
ondeando majestuosa bandera su altura.

Sigo mirando al frente con el cuerpo derecho,
guardando respeto por la reluciente y bella
huella que deja puesta en mi alma guerrera aquella
mano heroína que condecora mi ancho pecho.

Emocionado y excitado propio valor
resalta aquel noble emblema, cuyo distintivo
reluzco contemplando con orgullo, altivo,
como me saluda el jefe de estado mayor.